domingo, 23 de diciembre de 2007

Como perros hambrientos


Si la vida se pone pesada, ya sabes qué hacer: ¡cambia de canal!; si tus padres te dicen que te aman no lo dudes: ¡busca una segunda opinión!; si el amor se pone pesado salta antes que te atrape y corre lo más rápido que puedas, así que mejor compra un mapa de carretera, estudialo cuidadosamente, y sabrás que existen al menos siete caminos distintos por los que podrías escapar de él.


Evitemos los campos de batalla, esos que huelen a muerte, los que están manchados de sangre, no bebamos de esa sangre, no respiremos ese olor, no pensemos, pensar es doloroso y no podríamos sobrevivir con un dolor así.


No te asomes por la ventana una bala perdida puede estar volándote la cabeza, y para ser sinceros, por estos días el anonimato es mejor que la fama. A veces, es bueno tener en cuenta que fuera de casa nada se nos ha perdido, por el contrario, en la calle nos aguardan para aniquilarnos.


No entres a los templos, son mercados administrados por tipos avaros que negocian con tu desolación, no les compres la fe que te ofrecen, es una fe manipuladora; no permitas que manoseen el vació que arrastras desde hace tiempo, es mejor andar sin esperanzas que tener esperanzas falsas.


Siempre después de cruzar una esquina, anda con cuidado, de un hueco puede estar saliendo un asesino, de aquellos que por estos días han sido perdonados, y podría ser tu fin.


Evita las sombras, una luz pavorosa metida en un cajón puede golpear tus ojos y dejarte ciego.


Dios, el tiempo se nos ha llevado todo, devuélvenos también nuestros cadáveres, enséñanos también los asesinos, déjanos también en la mesa de noche un revólver y una pistola.

No hay comentarios:

Publicar un comentario