En un día como hoy mientras sueñas con llegar lejos el techo de tu casa va a venirse abajo, en realidad, por estos días nada es seguro, tu casa es humo, tus planes a futuro son una ilusión, tu felicidad adquirida en los centros comerciales es etérea y puede que el banco aparezca en cualquier momento para llevarse tu vida.
En un día como hoy la chica que amas se meterá en la cama con dos tipos que a la mejor van a desgarrarle el alma, mientras tanto tú pensaras que ella es un sol, pero en un día como hoy sabrás que para tu solecito no eres más que una mierda hundida en el fracaso, así que vas a desear morir y sentirás que lo estas haciendo, pero te tengo una mala noticia, lo siento, no quiero dañar tu fiesta: de amor no se muere nadie.
En un día como hoy la vida puede estar haciendo estragos en tu mente, veras cosas que no existen, escucharas voces en tu cabeza y no sabrás de dónde vienen, perderás la ruta, beberás cerveza y te meterás unas cuantas pepas, no puedes evitarlo, el destino es una fachada que hemos inventado para huir de la realidad.
En un día como hoy te acorralaran los miedos, buscaras en el horóscopo respuestas a verdades rotas una ilusión pequeña que te salve del caos en que has caído, buscaras en tus bolsillos lo que ya no tienes y descubrirás que no puedes comprar amor y que por un beso no vale la pena jugarse la vida.
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Te la pasas el día entero viendo la televisión y tu cerebro esta estático, congelado, muerto; tus neuronas no se reaniman, están moribundas y tu mente queda inactiva.
Te cansaste de observar como caen las piezas y hoy sólo necesitas verlas desaparecer –pero desde cierta distancia-, los bombardeos ya no te derrumban, tantos muertos en el noticiero no te asfixian, existe una calmada desesperación, tienes las manos atadas y la boca amordazada ya no puedes gritar que el universo es hostil.
Dios, tú fuiste el testigo, los ojos, el testimonio incondicional de un mundo sumido en la angustia, atrapado sin salida en la desesperación. Tú lo viste y ahora lloras porque nada se puede hacer, pero no tienes la culpa, fuiste demasiado ingenuo, no sabías nada sobre el descontrol, el poder, la arrogancia, el terror, le envidia, el odio, la destrucción, el hambre y los cuerpos mutilados; creíste que podías crear el paraíso en este mundo, te equivocaste, de la mierda no nacen flores. Ahora te preguntas en qué fallaste, dónde estuvo el error, pero tú no tienes la culpa, la culpa es de nosotros tus propios hijos, de los jerarcas de tú iglesia: putos, pederastas, paranoicos, farsantes, facinerosos, fetiches, fanfarrones, sicópatas, sicarios de la fe, sanguijuelas, sucios gusanos, mienten en tu nombre, violan a nuestros niños, nos han robado la fe en ti, y la verdad es que te han creado a su imagen y semejanza, nos hicieron tenerte miedo, el oscurantismo, el espanto, el odio, la venganza, la masacre son su juego predilecto, pero tú no entras en ese juego, eres inocente, nadie puede condenarte.
No busques respuestas a preguntas que no las tienen, el mundo gira como un carrusel y tú estas fuera de él, es preferible que no envíes de nuevo a tú hijo, le puede ir peor, podría pisar una mina, morir en una emboscada, caer en medio de un bombardeo o ser manoseado por uno de esos tipos a los que les gusta el poder, entonces no podría ya redimir al hombre del horror de ser hombre.
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En un día como hoy la chica que amas se meterá en la cama con dos tipos que a la mejor van a desgarrarle el alma, mientras tanto tú pensaras que ella es un sol, pero en un día como hoy sabrás que para tu solecito no eres más que una mierda hundida en el fracaso, así que vas a desear morir y sentirás que lo estas haciendo, pero te tengo una mala noticia, lo siento, no quiero dañar tu fiesta: de amor no se muere nadie.
En un día como hoy la vida puede estar haciendo estragos en tu mente, veras cosas que no existen, escucharas voces en tu cabeza y no sabrás de dónde vienen, perderás la ruta, beberás cerveza y te meterás unas cuantas pepas, no puedes evitarlo, el destino es una fachada que hemos inventado para huir de la realidad.
En un día como hoy te acorralaran los miedos, buscaras en el horóscopo respuestas a verdades rotas una ilusión pequeña que te salve del caos en que has caído, buscaras en tus bolsillos lo que ya no tienes y descubrirás que no puedes comprar amor y que por un beso no vale la pena jugarse la vida.
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Te la pasas el día entero viendo la televisión y tu cerebro esta estático, congelado, muerto; tus neuronas no se reaniman, están moribundas y tu mente queda inactiva.
Te cansaste de observar como caen las piezas y hoy sólo necesitas verlas desaparecer –pero desde cierta distancia-, los bombardeos ya no te derrumban, tantos muertos en el noticiero no te asfixian, existe una calmada desesperación, tienes las manos atadas y la boca amordazada ya no puedes gritar que el universo es hostil.
Dios, tú fuiste el testigo, los ojos, el testimonio incondicional de un mundo sumido en la angustia, atrapado sin salida en la desesperación. Tú lo viste y ahora lloras porque nada se puede hacer, pero no tienes la culpa, fuiste demasiado ingenuo, no sabías nada sobre el descontrol, el poder, la arrogancia, el terror, le envidia, el odio, la destrucción, el hambre y los cuerpos mutilados; creíste que podías crear el paraíso en este mundo, te equivocaste, de la mierda no nacen flores. Ahora te preguntas en qué fallaste, dónde estuvo el error, pero tú no tienes la culpa, la culpa es de nosotros tus propios hijos, de los jerarcas de tú iglesia: putos, pederastas, paranoicos, farsantes, facinerosos, fetiches, fanfarrones, sicópatas, sicarios de la fe, sanguijuelas, sucios gusanos, mienten en tu nombre, violan a nuestros niños, nos han robado la fe en ti, y la verdad es que te han creado a su imagen y semejanza, nos hicieron tenerte miedo, el oscurantismo, el espanto, el odio, la venganza, la masacre son su juego predilecto, pero tú no entras en ese juego, eres inocente, nadie puede condenarte.
No busques respuestas a preguntas que no las tienen, el mundo gira como un carrusel y tú estas fuera de él, es preferible que no envíes de nuevo a tú hijo, le puede ir peor, podría pisar una mina, morir en una emboscada, caer en medio de un bombardeo o ser manoseado por uno de esos tipos a los que les gusta el poder, entonces no podría ya redimir al hombre del horror de ser hombre.
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Te despiertas y descubres que ya no hay vuelta a tras, tu chica te ha abandonado por la chica de ojos grises que conoció en uno de esos bares llenos de chicos sin horizonte y chicas tristes, pero sabes que debe haber cosas peores que perder a una chica de tetas blancas; ahora has extraviado el ritmo y en realidad no tienes muy claro si aún es de noche, la noche se enciende y se apaga sin contar contigo. Así que pones los dedos sobre los interruptores e intentas controlar el tiempo. También imaginas que viene algo mejor y te quedas a esperar dentro de la cama.
Estas sudando y respirando y fijándote y pensando y hundiéndote en una oscuridad de la que ya no puedes salir. Parece como si estuvieras durmiendo en un sueño dentro de un sueño. Sientes que eres el fracaso y la derrota y estas intentando pensar por qué tú chica te abandono y por qué ese tipo que saludabas en las mañanas violo a su hija de dos años. Las oportunidades siempre fueron un problema para ti. Lo que necesitas es alguien fuerte que te guíe. Sordo, ciego, mudo y nacido para repetir, lo que necesitas es alguien fuerte que te utilice. En los templos te dicen: “Si quieres que tu alma vaya al cielo, confía en mí. No juzgues o cuestiones. Estás roto ahora, pero la fe puede curarte. Solamente haz lo que te digo. Deja que ponga mi sagrada mano sobre ti. Dios se transformará en mí. Cuando él habla en voz alta, habla a través de mí. Él tiene necesidades como yo. Los dos queremos violarte. ¿Jesucristo, por qué no vienes a salvar mi vida?” Abre tus ojos y no te ciegues con su luz y sus mentiras. No permitas que te pase de nuevo, que la caída no duela tanto como estar vivo.
Has dejado de escuchar pasos dentro de tu cabeza. Cuando bajas a desayunar tu madre te pregunta que tal pasaste la noche y descubres que ella se metió en tus sueños, era la chica de cabello rojo, con ojos marrón y pecas en la nariz que te decía mientras bebían vodka barato, tirados en la acera que te le habías metido en sus sueños, había soñado que eras su hijo, tu habías jodido su vida y por eso iba a romper tus esperanzas. Así que miraste a tu madre, con su cuerpo descompuesto y su vida hecha una mierda, pensaste en abrazarla y pedirle perdón, pero tú eres un chico rudo y los chicos rudos no suelen pedir perdón a esas chicas frágiles.
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Ayer a las seis de la mañana me he asomado a la ventana para verte pasar, fumabas un cigarrillo y vestías de negro como si le estuvieras guardando luto a tus tristezas, tu cabello rojo iba aprisionado y dejaba ver tu rostro, te puedo jurar que conté unas ocho pecas en tu cara, me lanzaste, o al menos eso creo, una mirada como dardo envenenado y has hecho feliz a esta tristeza tan triste que ahora cargo encima.
Hoy a las seis de la mañana me he asomado de nuevo a la ventana y te vi pasar, ibas vestida de rojo como si le estuvieras haciendo una fiesta a tus alegrías, esta vez no miraste, entonces volví a hacer el mismo, esa clase de tipos que a lo mejor debes odiar, esos a los que el mundo hiere por todos los costados, que sangran desde la herida más pequeña, borrachos sin destino, consumidos por una vejez temprana, que ya no sueñan porque tienen las esperanzas rotas; estoy seguro, y haces bien, en evitar a un tipo como yo, he perdido mi camino, el amor me espanta y me espanta la ciudad, sus calles, sus casas, sus luces de neón, sus avisos luminosos, sus bares llenos de humo, cansancio, chicas tristes y chicos sin ilusiones, sus putas abatidas por el cansancio, sus ladrones empedernidos, sus niños degollados, sus mujeres despreciadas, su vida sin vida. Lo cierto es que sólo quería que supieras que daría una mano por no haberte dejado ir sin decirte que me gustaría que te hicieras invitar a mi vida, que te sentaras al borde del horror de mi presente para curarlo. Pero ya sabes cómo son las cosas. Este mundo empuja por todos los lados, y a veces no queda mucho sitio para dos. Lo tengo todo controlado, pero no estoy teniendo mucha suerte. A lo mejor yo soy un hombre de verdad, sin toda la suerte que se merece.
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Ha empezado a llover y todo afuera es un desastre, como me gustaría que estuvieras acá. Escucharíamos algunas canciones de Joy Division y correríamos desnudos por la casa, saltando, riéndonos de nuestros cuerpos, te burlarías de mis piernas flacas y yo de tus rodillas. Me gustaría que estuvieras acá.
Hace tanto frió que mis manos se han congelado, mi nevera y mi vida están vacías, ya no tengo cigarrillos y hace un par de horas me bebí la última cerveza. Tengo los pies húmedos y mi cabeza ha empezado a dar vueltas, el televisor ya no enciende y la música me desbarata. Me gustaría que estuvieras acá.
Llámame por un instante, o al menos cuando te quede algo de tiempo, mi teléfono no esta ocupado y he aprendido a contestar sonriendo, he cambiado de cortinas, compre un auto viejo, a veces no funciona y casi siempre me deja tirado en medio de la carretera, pero es un buen auto, no puede decirse que no lo sea, la otra noche mientras llovía tu me dejaste tirado en medio de la calle y nadie puede decir que seas mala. Me gustaría que estuvieras acá.
Ahora algo no anda muy bien en mi cabeza, pero he aprendido a llevar la cosa y ya no la golpeo contra las paredes, pero a veces me olvido que estoy solo y todo vuelve a complicarse. Me gustaría que estuvieras acá.
Ha dejado de llover, un olor sale de algún lado y creo que es de mi cuerpo, es él el que te llama, no soy yo el que te busca, es él el que te extraña, no soy yo el que te imagina. Me gustaría que estuvieras acá.
He escuchado en la radio que las cosas ya no van muy bien, y por primera vez no me he preocupado, ahora solo quiero volarme la cabeza para despertar un poco mejor en la mañana y no volver a pensar en que estas lejos y que la muerte te quiere arrastrar. Me gustaría que estuvieras acá.
El camino de la noche no es el mejor y no es buena idea andar desamparado, lo habitan sombras que te pueden atrapar en su juego de maldad, existen mil caminos en los que podrías morir, pero no escojas el de la noche, ya lo sabes, no es el mejor. Me gustaría que estuvieras acá.
No tengo seguro de vida y nada en los bolsillos; solo tengo una camisa sucia, un plato roto, una ruleta que gira sin control, unos zapatos viejos que han perdido su forma, un cenicero con veinte colillas, una pequeña tristeza, unas muletas para escribir, una cama para caminar y un papel en blanco para hacer el amor. No pido nada, solo que me dejen ser feliz, no creo que sea mucho, aunque a veces parezca demasiado. Como me gustaría que estuvieras acá.
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No pienses que estoy loco, creo que veo el mundo como tú no lo quieres mirar, cierras los ojos ante las minas mutilando, te tapas los oídos cuando las bombas estallan y te haces el ciego cuando los cilindros explotan. Pero no estoy loco es que veo la vida como tu no la quieres mirar.
Andas pregonando una doctrina extraña, una de esas mierdas tan dañinas como la televisión, te compraste una muñeca de látex para poder amar, le has puesto un nombre, le compras vestidos costosos, lencería de encaje, un lápiz labial rojo, collares y anillos con diamantes, le susurras al oído tus porquerías, metes tus sucias manos donde no hay calor y a veces te disfrazas como ella.
No pienses que estoy loco, creo que miro la vida como tú no la quieres mirar, me emborracho y a veces suelo cantar, no es que sea feliz, también tengo miedo, también estoy acorralado, también estoy derrotado, también se odiar, pero veo la vida como tú no la quieres mirar.
Pregonas tus ideas atiborradas de porquerías mentirosas, señalas con tu dedo culpable, juzgas con tu doble moral, atacas con tu crueldad lujuriosa y la disfrazas de santidad. Caminas sintiéndote un Dios y no eres más que un enfermo queriendo escupir tu sucia enfermedad, deseas meter en tu cama a las mujeres de tus devotos, violar a sus pequeñas hijas, romperles el culo y te masturbas pensando en ellas mientras pregonas tus falsas palabras de amor.
Vas luciendo tus vestido costosos, tus anillos en oro y tu pobre verdad, amas el dinero más que a tu ser supremo, mientes porque la mentira es tu única existencia, arrastras contigo la miseria de estar vivo, no eres más que el pobre reflejo de la oscuridad.
No pienses que estoy loco es que suelo ver la vida como tu no la quieres mirar.
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Estas a punto de reventar y sabes que nada se puede hacer, miras lo que te rodea y las cosas no funcionan, por más que lo pienses nada tiene solución. No es que te hayas dado por vencida, eres una chica dulce, pero la vida siempre pega bajo; creíste encontrar un príncipe azul y ahora mírate huyendo de un monstruo que te golpeaba.
Tu madre te pidió que no salieras con tipos así: “Afuera existen hombres que quieren hacerte daño”, te dijo, pero no la escuchaste, pensaste que todo iba bien y que tu madre te mentía, pero te diste cuenta que tenía razón, afuera quebraron tu cuerpo.
Tu solo querías un hombre dulce, pero este mundo esta lleno de fieras salvajes dispuestas a devorar a cualquiera que se asome a la puerta, los ves todos los días en la televisión, los ves en tu calle, los ves por todos lados. Este no es el paraíso y tú eres una chica dulce.
Ahora te escondes y no te miras al espejo, ahora tu mirada se pierde en una pared blanca, yo también estuve atrapado en una de ellas, tu mente gira de un lado para otro, no tiene brújula, tus manos están atadas y tu cuerpo fracturado. Esto no esta nada bien, te creíste las historias que contaban en la televisión y compraste los sueños que te ofrecieron, se derrumbó tu casa de muñecas y ahora vives en la mansión del horror; te la pasas buscando algo que ya no tienes e intentas adivinar si lo que queda afuera es lo que has extraviado, pero no te atreves a salir porque solo veras putas solitarias, borrachos destrozados, niños devastados, mujeres desamparadas, autos destruyéndose, perros ladrando, calles sucias, humo, ladrones, psicópatas, asesinos atiborrados de sangre, mierda, miseria, asco y hastío. Así que es mejor que te quedes en casa, enciende la televisión y piensa que la vida es color de rosa aunque sepas que en realidad cada día trae la misma batalla, el mismo vacío, el mismo deseo de olvidar y de no olvidar.
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Tengo tristezas dibujadas en la piel, pedazos de nada regados por el suelo, reconozco la soledad cuando se me acerca, muero un poco cada día, no duermo y me alimento cuando puedo; tengo mil preguntas pero ninguna respuesta, tengo mil entradas pero ninguna salida.
Tengo cien lugares de donde podría partir pero ninguno a donde llegar, un boleto de autobús, una cicatriz en la pierna izquierda, dolores en los dientes, la sonrisa quebrada, un recuerdo lejano, casi vago, de la ultima mujer que ame; un espejo en blanco y negro, una vieja herida que no para de sangrar.
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No pienses que estoy loco, creo que veo el mundo como tú no lo quieres mirar, cierras los ojos ante las minas mutilando, te tapas los oídos cuando las bombas estallan y te haces el ciego cuando los cilindros explotan. Pero no estoy loco es que veo la vida como tu no la quieres mirar.
Andas pregonando una doctrina extraña, una de esas mierdas tan dañinas como la televisión, te compraste una muñeca de látex para poder amar, le has puesto un nombre, le compras vestidos costosos, lencería de encaje, un lápiz labial rojo, collares y anillos con diamantes, le susurras al oído tus porquerías, metes tus sucias manos donde no hay calor y a veces te disfrazas como ella.
No pienses que estoy loco, creo que miro la vida como tú no la quieres mirar, me emborracho y a veces suelo cantar, no es que sea feliz, también tengo miedo, también estoy acorralado, también estoy derrotado, también se odiar, pero veo la vida como tú no la quieres mirar.
Pregonas tus ideas atiborradas de porquerías mentirosas, señalas con tu dedo culpable, juzgas con tu doble moral, atacas con tu crueldad lujuriosa y la disfrazas de santidad. Caminas sintiéndote un Dios y no eres más que un enfermo queriendo escupir tu sucia enfermedad, deseas meter en tu cama a las mujeres de tus devotos, violar a sus pequeñas hijas, romperles el culo y te masturbas pensando en ellas mientras pregonas tus falsas palabras de amor.
Vas luciendo tus vestido costosos, tus anillos en oro y tu pobre verdad, amas el dinero más que a tu ser supremo, mientes porque la mentira es tu única existencia, arrastras contigo la miseria de estar vivo, no eres más que el pobre reflejo de la oscuridad.
No pienses que estoy loco es que suelo ver la vida como tu no la quieres mirar.
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Estas a punto de reventar y sabes que nada se puede hacer, miras lo que te rodea y las cosas no funcionan, por más que lo pienses nada tiene solución. No es que te hayas dado por vencida, eres una chica dulce, pero la vida siempre pega bajo; creíste encontrar un príncipe azul y ahora mírate huyendo de un monstruo que te golpeaba.
Tu madre te pidió que no salieras con tipos así: “Afuera existen hombres que quieren hacerte daño”, te dijo, pero no la escuchaste, pensaste que todo iba bien y que tu madre te mentía, pero te diste cuenta que tenía razón, afuera quebraron tu cuerpo.
Tu solo querías un hombre dulce, pero este mundo esta lleno de fieras salvajes dispuestas a devorar a cualquiera que se asome a la puerta, los ves todos los días en la televisión, los ves en tu calle, los ves por todos lados. Este no es el paraíso y tú eres una chica dulce.
Ahora te escondes y no te miras al espejo, ahora tu mirada se pierde en una pared blanca, yo también estuve atrapado en una de ellas, tu mente gira de un lado para otro, no tiene brújula, tus manos están atadas y tu cuerpo fracturado. Esto no esta nada bien, te creíste las historias que contaban en la televisión y compraste los sueños que te ofrecieron, se derrumbó tu casa de muñecas y ahora vives en la mansión del horror; te la pasas buscando algo que ya no tienes e intentas adivinar si lo que queda afuera es lo que has extraviado, pero no te atreves a salir porque solo veras putas solitarias, borrachos destrozados, niños devastados, mujeres desamparadas, autos destruyéndose, perros ladrando, calles sucias, humo, ladrones, psicópatas, asesinos atiborrados de sangre, mierda, miseria, asco y hastío. Así que es mejor que te quedes en casa, enciende la televisión y piensa que la vida es color de rosa aunque sepas que en realidad cada día trae la misma batalla, el mismo vacío, el mismo deseo de olvidar y de no olvidar.
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Tengo tristezas dibujadas en la piel, pedazos de nada regados por el suelo, reconozco la soledad cuando se me acerca, muero un poco cada día, no duermo y me alimento cuando puedo; tengo mil preguntas pero ninguna respuesta, tengo mil entradas pero ninguna salida.
Tengo cien lugares de donde podría partir pero ninguno a donde llegar, un boleto de autobús, una cicatriz en la pierna izquierda, dolores en los dientes, la sonrisa quebrada, un recuerdo lejano, casi vago, de la ultima mujer que ame; un espejo en blanco y negro, una vieja herida que no para de sangrar.
Tengo mil razones pero ningún motivo, un muñeco frágil y suicida que algunas veces palpita despacio y otras tantas se acelera. Le temo a la oscuridad y me espantan las mañanas grises, esas que invitan a la lluvia para que se metan en tu vida como la tristeza. Cargo conmigo un puñal para protegerme de algún asesino en serie que me quiera degollar, dos cigarrillos, un encendedor sin gas y todas las ganas de fumar.Tengo precipicios desde donde podría saltar, cientos de muertes que me habitan, muchas cosas que decir pero a nadie con quien conversar, viejas cicatrices de antiguas batallas que no se pueden borrar, mujeres que aún se refugian en mis recuerdos, recuerdos que se escapan de mis refugios, una espera inútil y estéril por cualquier cosa que no sea la soledad.
