
Te despiertas y descubres que ya no hay vuelta a tras, tu chica te ha abandonado por la chica de ojos grises que conoció en uno de esos bares llenos de chicos sin horizonte y chicas tristes, pero sabes que debe haber cosas peores que perder a una chica de tetas blancas; ahora has extraviado el ritmo y en realidad no tienes muy claro si aún es de noche, la noche se enciende y se apaga sin contar contigo. Así que pones los dedos sobre los interruptores e intentas controlar el tiempo. También imaginas que viene algo mejor y te quedas a esperar dentro de la cama.
Estas sudando y respirando y fijándote y pensando y hundiéndote en una oscuridad de la que ya no puedes salir. Parece como si estuvieras durmiendo en un sueño dentro de un sueño. Sientes que eres el fracaso y la derrota y estas intentando pensar por qué tú chica te abandono y por qué ese tipo que saludabas en las mañanas violo a su hija de dos años. Las oportunidades siempre fueron un problema para ti. Lo que necesitas es alguien fuerte que te guíe. Sordo, ciego, mudo y nacido para repetir, lo que necesitas es alguien fuerte que te utilice. En los templos te dicen: “Si quieres que tu alma vaya al cielo, confía en mí. No juzgues o cuestiones. Estás roto ahora, pero la fe puede curarte. Solamente haz lo que te digo. Deja que ponga mi sagrada mano sobre ti. Dios se transformará en mí. Cuando él habla en voz alta, habla a través de mí. Él tiene necesidades como yo. Los dos queremos violarte. Abre tus ojos y no te ciegues con su luz y sus mentiras. No permitas que te pase de nuevo, que la caída no duela tanto como estar vivo.
Has dejado de escuchar pasos dentro de tu cabeza. Cuando bajas a desayunar tu madre te pregunta que tal pasaste la noche y descubres que ella se metió en tus sueños, era la chica de cabello rojo, con ojos marrón y pecas en la nariz que te decía mientras bebían vodka barato, tirados en la acera que te le habías metido en sus sueños, había soñado que eras su hijo, tu habías jodido su vida y por eso iba a romper tus esperanzas. Así que miraste a tu madre, con su cuerpo descompuesto y su vida hecha una mierda, pensaste en abrazarla y pedirle perdón, pero tú eres un chico rudo y los chicos rudos no suelen pedir perdón a esas chicas frágiles.

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